25 de noviembre de 2010

Amores de cama


Mi cama durmió con una mujer. Y ahora dice que la extraña. Tiene las sábanas melancolizadas, dice. El problema es que se niega a acunarme, habla de tatuajes de sueño, de haber sido marcada, de una clase rara de infección. Desde hace tres noches amanezco durmiendo en el piso. Tengo miedo de que mi cama se fugue. La tendría que salir a buscar en pijama.

1 comentario:

Alejandra Valverde Alfaro - Lya dijo...

¡era verdad entonces!
las camas tienen patas...

maravillada quedo con este texto

saludos sinceros